El Consejo General de Dentistas de España ha aprovechado el Día Mundial de la Seguridad del Paciente para recordar la importancia de incorporar la seguridad del paciente a todas las fases de la atención odontológica. El planteamiento abarca desde la prevención y el diagnóstico hasta el tratamiento, el mantenimiento y el seguimiento posterior.
La organización incide en una idea central para la actividad de las clínicas dentales: la seguridad no depende únicamente del procedimiento que se realiza. Empieza mucho antes. Conocer la situación general del paciente, identificar factores de riesgo y establecer un diagnóstico preciso son elementos esenciales para decidir qué intervención resulta adecuada en cada caso.
El mensaje coincide con el lema elegido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para esta edición, “¡Atención segura durante toda la vida!”, centrado en la atención segura de las enfermedades no transmisibles.
La prevención gana peso en la práctica clínica
La prevención se sitúa como uno de los principales pilares para avanzar hacia una odontología más segura. Las revisiones periódicas permiten comprobar el estado de la salud bucodental y detectar determinadas patologías en sus primeras fases.
Esta detección temprana puede facilitar intervenciones más sencillas y conservadoras. Una adecuada higiene bucodental y el control de los factores de riesgo también contribuyen a reducir la necesidad de procedimientos de mayor complejidad.
El Consejo General de Dentistas menciona especialmente patologías como la caries, las enfermedades periodontales y las lesiones potencialmente malignas de la mucosa oral. Su identificación en estadios iniciales permite plantear el abordaje clínico de acuerdo con las necesidades concretas de cada paciente.
El diagnóstico precoz adquiere así especial relevancia dentro del proceso asistencial. No se trata solo de intervenir ante una enfermedad ya desarrollada, sino de detectar problemas cuanto antes y preservar la salud bucodental a largo plazo.
La valoración previa condiciona cualquier tratamiento
Antes de indicar un procedimiento, el dentista debe disponer de información suficiente sobre la situación del paciente. El presidente del Consejo General de Dentistas, Óscar Castro Reino, destaca en este sentido la importancia de realizar una correcta anamnesis.
Una historia clínica completa y actualizada permite conocer enfermedades, alergias, medicación, antecedentes y otros posibles factores de riesgo. Esta información es necesaria para establecer un diagnóstico, planificar el tratamiento y anticipar eventuales complicaciones.
La valoración no debe limitarse a la boca. La salud bucodental está vinculada a la salud general y determinadas enfermedades sistémicas o tratamientos farmacológicos pueden influir en la planificación y ejecución de los procedimientos odontológicos.
El Consejo defiende, por ello, una atención individualizada. Cada paciente presenta unas circunstancias clínicas diferentes. Las alternativas terapéuticas deben explicarse y ajustarse a esa realidad antes de iniciar cualquier actuación.
Menos intervención cuando la situación clínica lo permite
Otro de los principios destacados es la mínima intervención. Este planteamiento busca conservar al máximo los tejidos naturales siempre que resulte compatible con las necesidades clínicas del paciente.
No significa tratar menos de lo necesario. El objetivo es seleccionar el procedimiento apropiado para cada situación y evitar actuaciones que no estén justificadas. La indicación debe responder a una necesidad clínica y contar con respaldo científico.
Cuando existen diferentes posibilidades terapéuticas, el criterio pasa por conseguir el objetivo clínico aplicando la menor intervención necesaria. La conservación de las estructuras dentales, periodontales y óseas cobra así un papel relevante en la planificación.
Para las consultas dentales, este planteamiento sitúa el diagnóstico y la indicación clínica en el centro de la toma de decisiones. La prioridad señalada por el Consejo es preservar la salud bucodental del paciente a largo plazo.
La seguridad debe mantenerse durante todo el proceso
La atención segura tampoco termina después del diagnóstico o de la intervención. Debe mantenerse durante las diferentes etapas asistenciales.
Entre los aspectos que forman parte de la actividad diaria de las consultas se encuentran el control de infecciones, la esterilización del instrumental, el uso justificado de pruebas diagnósticas y radiológicas y la prescripción responsable de medicamentos.
A ello se suman la correcta identificación del paciente y la preparación del equipo para responder ante posibles urgencias médicas. Son elementos que forman parte del proceso asistencial y que adquieren especial importancia cuando existen enfermedades sistémicas o tratamientos farmacológicos que pueden condicionar la atención odontológica.
Una vez finalizado un procedimiento, el seguimiento sigue siendo necesario. Permite comprobar la evolución del paciente, detectar posibles complicaciones y establecer las medidas de mantenimiento adecuadas para conservar los resultados alcanzados.
La tecnología debe apoyar el criterio profesional
La transformación tecnológica está ampliando las posibilidades de diagnóstico, planificación y seguimiento en odontología. La digitalización permite incorporar herramientas como la historia clínica digital, las técnicas de imagen, los escáneres intraorales y diferentes sistemas de planificación.
Estas soluciones pueden aportar información más precisa y mejorar distintos procesos clínicos. Sin embargo, el Consejo General de Dentistas recuerda que la tecnología no sustituye la valoración del profesional.
Castro Reino insiste en que una herramienta avanzada no convierte automáticamente un tratamiento en apropiado para todos los pacientes. Su valor depende de que responda a una indicación clínica y contribuya de forma efectiva a mejorar la atención sanitaria.
El mensaje resulta especialmente relevante ante el avance de soluciones digitales dentro de las consultas. La innovación debe funcionar como apoyo al profesional, mientras que el diagnóstico y la decisión terapéutica deben seguir sujetos al criterio clínico.
Cautela ante soluciones sin control sanitario
El Consejo General de Dentistas también llama la atención sobre las recomendaciones de salud bucodental difundidas en internet y redes sociales por personas que carecen de la formación sanitaria necesaria.
La advertencia alcanza igualmente a productos y procedimientos promocionados como soluciones rápidas o aptas para cualquier persona. Que un producto pueda adquirirse con facilidad o que una intervención tenga principalmente una finalidad estética no implica que carezca de posibles efectos adversos.
La organización defiende que cualquier actuación capaz de modificar los dientes, las encías, la posición dentaria o la oclusión requiere supervisión profesional. Debe ser realizada por un dentista colegiado después de evaluar la salud bucodental y establecer el correspondiente diagnóstico.
La atención segura se configura así como un proceso continuo. Comienza con la prevención, continúa con un diagnóstico riguroso y una indicación terapéutica fundamentada, y se prolonga mediante el seguimiento y el mantenimiento. El objetivo es conservar la salud del paciente y garantizar una atención responsable durante todas las etapas de su vida.