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La caries sigue representando uno de los principales problemas de salud bucodental en España. Su elevada prevalencia contrasta con una realidad conocida por los profesionales: puede prevenirse y tratarse en sus fases iniciales.

El Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Asturias (CODES) ha aprovechado la celebración del Día Mundial por un Futuro Libre de Caries, cada 14 de octubre, para reclamar mayor atención a la prevención de la caries y al diagnóstico precoz.

El mensaje del sector es claro. Esperar a que aparezca el dolor significa, en muchos casos, haber perdido una oportunidad para intervenir antes. La enfermedad puede comenzar sin síntomas evidentes, por lo que las revisiones periódicas adquieren un papel central dentro de la estrategia preventiva.

La Organización Mundial de la Salud también defiende este enfoque. Considera que buena parte de las enfermedades bucodentales pueden prevenirse y tratarse en fases tempranas. Además, sitúa la salud oral entre los grandes retos de salud pública y apuesta por integrarla en la atención primaria y en las políticas sanitarias.

Una elevada prevalencia en todas las edades

Los datos de la Encuesta de Salud Oral en España 2025 reflejan la dimensión del problema.

Entre los niños de cinco y seis años, el 30,8% presenta antecedentes de caries en dientes temporales. Además, un 26,3% tiene lesiones activas que todavía no han sido tratadas.

La incidencia aumenta a medida que avanza la edad. A los 12 años, un 27,9% presenta historia de caries en la dentición permanente. A los 15 años, el porcentaje asciende hasta el 40,1%.

La situación es todavía más significativa en la población adulta. Entre los 35 y 44 años, la enfermedad afecta al 92,7% de los adultos analizados. En el grupo de 65 a 74 años, la proporción alcanza el 99,6%.

Para el CODES, estas cifras obligan a superar un modelo centrado exclusivamente en tratar las lesiones una vez que ya se han producido.

Diagnosticar antes cambia el abordaje clínico

La atención a las fases iniciales permite actuar antes de que la enfermedad avance. Para ello, los profesionales deben valorar las características de cada paciente y los factores que pueden incrementar su riesgo.

Entre ellos figuran la frecuencia con la que se consumen azúcares, la higiene oral, la exposición al flúor, la sequedad bucal, determinados tratamientos médicos y las dificultades para acceder a cuidados dentales.

El presidente del CODES, Jesús Frieyro, sostiene que una parte del problema procede de que los pacientes llegan tarde a la consulta. Por ello, defiende una odontología capaz de acompañarlos antes de la aparición del dolor.

Las revisiones dentales periódicas se convierten así en una herramienta para detectar lesiones en etapas tempranas y establecer las medidas adecuadas en función del riesgo de cada persona.

El flúor y los hábitos mantienen un papel central

La prevención comienza fuera de la clínica. El CODES recuerda que el cuidado cotidiano debe combinarse con la supervisión de un profesional.

Entre las medidas recomendadas se encuentra cepillarse al menos dos veces al día con pasta fluorada. También se aconseja utilizar hilo o seda dental, reducir el consumo frecuente de alimentos y bebidas azucaradas, evitar picar continuamente entre horas y beber agua.

La OMS incluye también el fluoruro tópico entre las herramientas disponibles para prevenir y abordar las fases iniciales de la enfermedad. A ello añade técnicas restauradoras sencillas dentro de una atención bucodental integral.

El consumo de azúcares libres representa otro de los factores que deben vigilarse. La organización advierte además sobre los entornos que favorecen su ingesta habitual.

La dentición infantil exige una vigilancia específica

El CODES pone especial atención en la caries que aparece en los dientes temporales. El Colegio rechaza que estas lesiones se normalicen por el hecho de afectar a piezas que posteriormente serán sustituidas.

Los dientes de leche participan en funciones esenciales. Intervienen en la masticación y el habla. También ayudan a conservar el espacio necesario para la dentición definitiva y forman parte de su correcto desarrollo.

Por este motivo, cualquier lesión debe ser evaluada por un dentista colegiado. El diagnóstico profesional resulta especialmente relevante ante cambios visibles en los dientes o síntomas como sensibilidad, dolor o fracturas.

Más prevención y acceso real a la atención bucodental

El planteamiento defendido por el Colegio va más allá de la consulta individual. La organización considera necesario que la prevención esté integrada en la educación, en los hábitos diarios y en el acceso efectivo a los cuidados odontológicos.

La salud bucodental aparece así ligada tanto a las decisiones individuales como a la capacidad para acceder a diagnóstico y atención profesional.

El CODES insiste igualmente en evitar soluciones que no estén respaldadas por una valoración clínica. La recomendación es acudir a profesionales colegiados y solicitar una revisión ante cualquier posible signo de enfermedad.

Para el sector dental, el reto pasa por intervenir antes. La elevada prevalencia de la caries demuestra que el tratamiento sigue siendo necesario, pero también refuerza el valor de un modelo basado en información, hábitos saludables, seguimiento profesional y detección temprana.