El envejecimiento de la población está obligando a replantear las estrategias sanitarias. En este contexto, el VIII Simposio Dentaid-SEPA ha puesto el foco en un dato clave: más del 60% de los mayores de 65 años presenta patologías periodontales. Este escenario sitúa la salud bucal como un elemento estratégico dentro de los modelos de atención a largo plazo.
Bajo el lema “Salud bucal a lo largo de la vida: cómo conseguir que los 60 sean los nuevos 40”, el encuentro ha reunido a expertos en odontología y salud general. El consenso es claro: la prevención sostenida y el cuidado continuado de la boca son determinantes para preservar la autonomía y la calidad de vida en edades avanzadas.
Impacto clínico y económico de las enfermedades periodontales
La evidencia científica presentada refuerza la conexión directa entre salud oral y salud sistémica. Patologías como la periodontitis, la caries, la xerostomía o la pérdida dentaria tienen consecuencias que van más allá del ámbito bucodental.
Estas afecciones influyen en la nutrición, el bienestar emocional y la interacción social. Además, generan una mayor presión sobre los sistemas sanitarios y sociosanitarios, al incrementar la complejidad asistencial en pacientes mayores.
En este contexto, la periodontitis emerge como uno de los principales retos clínicos. Su elevada prevalencia exige modelos de atención más preventivos y personalizados, capaces de adaptarse a las necesidades específicas de una población envejecida.
Prevención como eje estratégico del sector
Los especialistas coinciden en que la clave está en anticiparse. La Dra. Paula Matesanz ha subrayado que las revisiones periódicas y las estrategias basadas en la evidencia no solo reducen la incidencia de enfermedades, sino que favorecen un envejecimiento saludable.
Desde una perspectiva institucional, también se ha reforzado esta visión. La ministra de Sanidad ha destacado la necesidad de aumentar los años de vida con buena salud, señalando que la salud bucodental es una inversión eficiente en términos de salud pública.
El mensaje es contundente: no puede existir salud general sin salud oral. Esta afirmación consolida el papel del sector dental como actor relevante dentro de las políticas de prevención y promoción de la salud.
Percepción del paciente sénior y oportunidades de mercado
Durante el simposio se han presentado los resultados de una encuesta a más de 2.400 personas en España. Los datos aportan una visión clara del comportamiento del paciente mayor.
El 78% de los mayores de 60 años considera fundamental el papel del profesional dental. Este colectivo prioriza la funcionalidad y el confort por encima de la estética, lo que redefine la propuesta de valor de clínicas y proveedores.
Para el entorno B2B, este cambio supone una oportunidad. La adaptación de servicios, productos y protocolos a estas prioridades puede marcar la diferencia competitiva en un mercado en crecimiento.
Innovación y transferencia de conocimiento
El evento también ha puesto en valor el papel de la investigación como motor del sector. Desde el ámbito empresarial, se ha destacado la importancia de generar conocimiento aplicado para desarrollar soluciones adaptadas a cada etapa de la vida.
En este sentido, el trabajo en centros de investigación y la colaboración con universidades permite analizar cómo evolucionan los tejidos orales y qué factores desencadenan patologías. Este enfoque facilita el desarrollo de productos orientados tanto a la prevención como al tratamiento.
El vínculo entre investigación, divulgación y educación se presenta como un eje imprescindible para impulsar cambios en los hábitos de salud y mejorar los resultados clínicos a largo plazo.
Protocolos adaptados a pacientes complejos
El abordaje clínico de las personas mayores requiere ajustes específicos. Factores como la limitación física, el deterioro cognitivo o la polimedicación obligan a redefinir los protocolos de higiene y prevención.
Los especialistas insisten en la importancia de mantener rutinas eficaces. El cepillado mecánico con pastas fluoradas, el uso de cepillos interdentales y el apoyo de colutorios siguen siendo pilares básicos.
Sin embargo, la clave está en la personalización. Adaptar estas prácticas a las capacidades reales del paciente es fundamental para garantizar su efectividad y sostenibilidad en el tiempo.
Hacia un modelo asistencial más integrado
El simposio ha reforzado la necesidad de evolucionar hacia un modelo más coordinado. La integración de la salud bucodental en las estrategias globales de atención al paciente mayor se perfila como un objetivo prioritario.
Esto implica una mayor colaboración entre profesionales sanitarios, instituciones y empresas del sector. También requiere un enfoque centrado en el paciente, con soluciones adaptadas a lo largo de toda la vida.
La prevención se consolida así como el eje sobre el que construir un sistema más eficiente, sostenible y orientado a resultados.