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La frecuencia con la que los españoles acuden a una consulta odontológica todavía está lejos de la registrada en algunos mercados europeos. España contabiliza una media de 1,18 visitas al dentista al año por habitante, según los últimos datos disponibles de Eurostat.

La cifra española corresponde a 2023 y sitúa al país en una posición intermedia entre los Estados miembros de la Unión Europea que cuentan con información disponible.

La distancia resulta especialmente significativa frente a Países Bajos. El mercado neerlandés lidera la clasificación con 3,5 consultas presenciales por habitante. Esto supone una frecuencia prácticamente tres veces superior a la registrada en España.

Las diferencias reflejan distintos niveles de utilización de los servicios odontológicos en Europa. Al mismo tiempo, ponen el foco sobre la progresiva incorporación de las revisiones dentales a los hábitos habituales de salud de la población.

En España, los profesionales observan avances hacia un modelo basado en la prevención. Sin embargo, este cambio todavía no alcanza por igual a todos los ciudadanos.

Países Bajos se distancia del resto de Europa

Los datos europeos muestran importantes diferencias entre países. Países Bajos ocupa una posición claramente destacada, con sus 3,5 consultas por habitante.

A considerable distancia aparecen otros mercados. Lituania registra 1,57 visitas por habitante y Luxemburgo alcanza 1,52. Chequia, Alemania y Francia se sitúan alrededor de las 1,5 consultas.

España también queda por debajo de Eslovaquia, donde se contabilizan 1,39 visitas por habitante. Bélgica alcanza 1,35 e Italia se sitúa en 1,30. Austria registra 1,29 y Croacia, con 1,20, se coloca ligeramente por encima de España.

La situación cambia en la parte baja de la clasificación. Rumanía y Chipre presentan aproximadamente 0,3 consultas por habitante. Hungría registra 0,56 y Dinamarca llega a 0,8.

España supera asimismo los niveles registrados en Finlandia, Bulgaria, Polonia, Letonia y Suecia.

Los datos permiten dibujar una fotografía de las diferencias existentes dentro del mercado odontológico europeo, aunque las comparaciones requieren cautela.

Las diferencias metodológicas condicionan la comparación

Las estadísticas disponibles no ofrecen una comparación completamente homogénea entre todos los Estados miembros. Eurostat advierte de diferencias tanto en la cobertura de los datos como en la metodología empleada por determinados países.

Tampoco todas las cifras corresponden al mismo ejercicio. En el caso español, la referencia utilizada es 2023.

Además, la estadística no cuenta con información de Irlanda, Grecia, Malta, Portugal y Eslovenia. Por tanto, la posición española debe interpretarse teniendo presentes estas limitaciones.

A pesar de ellas, los datos permiten identificar importantes diferencias en la frecuencia de las consultas odontológicas entre los mercados europeos con información disponible.

La cuestión adquiere especial relevancia por la relación entre la periodicidad de las visitas y la prevención. Acudir al profesional antes de que exista dolor o una patología avanzada permite detectar posibles alteraciones en etapas más tempranas.

El sector avanza desde un modelo reactivo hacia la prevención

La evolución de los hábitos de los pacientes está modificando progresivamente su relación con las clínicas dentales. Gonzalo Diz, director de Calidad Clínica y Asistencial de Institutos Odontológicos, identifica un desplazamiento desde un sistema reactivo hacia otro preventivo.

Este cambio supone una mayor concienciación de la población respecto al mantenimiento de la salud bucodental.

Las revisiones periódicas desempeñan un papel central en este modelo. Permiten detectar alteraciones de forma temprana y actuar antes de que aparezcan problemas de mayor gravedad.

El objetivo pasa por integrar el cuidado de la boca dentro de los hábitos generales de salud. Esto implica superar un comportamiento tradicional basado en acudir al dentista principalmente cuando existen síntomas, molestias o dolor.

La prevención permite desplazar la atención desde el tratamiento de una patología ya desarrollada hacia su identificación precoz y su seguimiento.

Un cambio generacional transforma la relación con las clínicas

La transformación también tiene un componente generacional. Según Diz, existe una tendencia creciente a considerar la visita al dentista como una parte de la rutina sanitaria habitual.

Este comportamiento supone un cambio relevante para la relación entre pacientes y profesionales. La consulta deja de estar vinculada exclusivamente a la existencia de un problema.

La evolución favorece una mayor continuidad asistencial y refuerza la importancia de las revisiones periódicas. El seguimiento facilita que los posibles problemas puedan identificarse en fases iniciales.

La mayor concienciación también está relacionada con una visión más amplia del cuidado de la boca. La salud oral se integra progresivamente dentro del concepto general de salud y bienestar.

Diz apunta igualmente a una mayor evidencia sobre su relación con enfermedades sistémicas. Este conocimiento contribuye a reforzar la relevancia de mantener una adecuada periodicidad en las revisiones.

Las barreras económicas y territoriales siguen presentes

El avance de la prevención no se produce de forma uniforme. Una de las principales cuestiones pendientes son las desigualdades de acceso existentes entre distintos grupos de población.

Los factores económicos continúan teniendo influencia. También existen diferencias relacionadas con el territorio.

Esta realidad provoca que una parte de la población todavía acuda a las consultas cuando el problema se encuentra en una fase más avanzada o únicamente ante una urgencia.

La coexistencia de ambos comportamientos demuestra que la transición hacia la prevención sigue incompleta. Mientras una parte de los ciudadanos integra las visitas odontológicas dentro de sus rutinas, otros mantienen un patrón fundamentalmente reactivo.

El desafío consiste en conseguir que la evolución de los hábitos alcance a un porcentaje mayor de la población, con independencia de su situación económica o lugar de residencia.

La prevención abre una nueva etapa para la atención odontológica

Los datos europeos muestran que España dispone todavía de margen para aumentar la frecuencia de las visitas odontológicas. Las 1,18 consultas anuales por habitante quedan lejos de los niveles observados en el mercado neerlandés y también por debajo de varios de los principales países europeos.

El cambio de hábitos apunta, no obstante, hacia una relación diferente con los servicios dentales. La prevención gana peso frente a un modelo centrado principalmente en intervenir cuando la enfermedad ya se ha manifestado.

La incorporación de la consulta dental a las rutinas de salud constituye una pieza fundamental de esta transformación. El objetivo es detectar antes las alteraciones y evitar que la atención quede reservada únicamente para situaciones de dolor o urgencia.

El principal reto será extender este comportamiento de forma equitativa. Las diferencias económicas y territoriales siguen condicionando el acceso y dificultan que toda la población avance al mismo ritmo.

Reducir esas barreras será determinante para consolidar el cambio. El futuro de este modelo pasa no solo por aumentar la prevención, sino por conseguir que sus beneficios lleguen al conjunto de la población.