La inteligencia artificial gana terreno en odontología. Puede señalar una posible lesión en una radiografía, anticipar movimientos dentales mediante un software de planificación o simular el resultado de un tratamiento estético.
Pero la tecnología solo aporta información. El odontólogo debe determinar si es fiable, interpretar su significado y decidir cómo utilizarla en cada tratamiento.
Ante este escenario, el Instituto de Postgrados Avanzados en Odontología (IPAO) ha revisado el planteamiento de sus programas de especialización. Su objetivo es preparar a los profesionales para trabajar con estas soluciones desde una perspectiva clínica y no limitar el aprendizaje al manejo de herramientas.
La institución defiende que el criterio clínico sigue siendo determinante. Una visión alineada con la Federación Dental Internacional (FDI), que recomienda adquirir conocimientos sobre IA, evaluar críticamente sus resultados y mantener la responsabilidad sobre las decisiones clínicas.
Digitalización e IA no son sinónimos
IPAO también señala la importancia de diferenciar conceptos. La odontología digital utiliza datos y herramientas informáticas en procesos de registro, diseño o fabricación. La inteligencia artificial incorpora sistemas capaces de aprender patrones y realizar tareas concretas.
La IA generativa, por su parte, crea contenidos como imágenes o textos a partir de instrucciones.
Por tanto, disponer de un flujo digital no implica necesariamente utilizar inteligencia artificial. Entender estas diferencias permite al odontólogo valorar mejor qué competencias necesita y qué tipo de formación resulta adecuada.
Saber interpretar una alerta
Una herramienta puede identificar una posible caries en una radiografía, pero su indicación no constituye una respuesta definitiva. El profesional debe contrastarla con la exploración clínica.
El currículo básico de IA para salud oral, desarrollado con expertos de la IADR y del grupo de trabajo ITU/OMS, plantea cuatro áreas: comprender el funcionamiento de estas herramientas, saber cuándo aplicarlas, evaluar su rendimiento y conocer sus limitaciones.
Un ensayo realizado con 22 dentistas mostró que el apoyo de IA permitió detectar más casos reales de caries, pero también llevó a plantear más tratamientos invasivos de los necesarios.
Otro estudio sobre cerca de 14.000 radiografías obtuvo resultados prometedores en detección automática, aunque identificó dificultades ante determinados tipos de imágenes. Por ello, una alerta automatizada debe interpretarse, no convertirse directamente en una decisión terapéutica.
La calidad de los datos también importa
El resultado depende igualmente de la información de partida. Una fotografía con iluminación irregular puede dificultar la comparación del color de una restauración. Un escaneado incompleto puede obligar a repetir parte del proceso.
La FDI identifica la calidad y la interoperabilidad de los datos como retos pendientes para incorporar la IA de forma fiable a la atención odontológica.
En ortodoncia, por ejemplo, el profesional debe comprender los movimientos planteados por el software, su secuencia y las necesidades de anclaje. En cirugía e implantoprótesis debe detectar posibles discrepancias entre registros. Y en estética, las propuestas digitales deben contrastarse con criterios funcionales y periodontales.
IPAO integra el entorno digital en sus programas
IPAO incorpora esta preparación en diferentes especializaciones y la vincula con la práctica clínica con pacientes.
El Máster en Cirugía Oral, Periodoncia e Implantoprótesis incluye planificación mediante CBCT y software 3D, además de cirugía guiada. El Máster en Ortodoncia Avanzada, Ortopedia y RNO cuenta con un itinerario de ortodoncia digital.
El Especialista Universitario en Estética Dental, Implantoprótesis y Odontología Digital trabaja el flujo digital, el diseño de sonrisa y la planificación protésicamente guiada. El Especialista Universitario en Endodoncia integra microscopía y diagnóstico tridimensional.
El objetivo es integrar la tecnología en la formación especializada y conectarla con las decisiones que debe tomar el profesional.
La formación marcará la diferencia
La inteligencia artificial no sustituye el conocimiento odontológico. Exige saber obtener registros adecuados, interpretar resultados automatizados y justificar las decisiones terapéuticas.
IPAO considera que ya existe una diferencia entre los profesionales que utilizan estas herramientas de manera superficial y quienes consiguen incorporarlas con criterio clínico.
El reto ya no consiste únicamente en decidir si se utilizará inteligencia artificial. La cuestión es contar con formación para aplicar la IA con seguridad y criterio en la práctica diaria.